El poder de las joyas


  Los cristales pueden utilizarse tanto por una cuestión estética como para sanar o elevar la conciencia.  Tengamos fe o no en ellos los cristales actuaran de todos modos. Simplemente con llevarlos con nosotros ya están irradiando su luz en nuestro entorno. De la misma manera actuara si lo dejas encima de una mesa de trabajo en tu mesita de noche o un cajón, siempre influirá de forma positiva en el ambiente con su luz y su energía. En el proceso en el que la luz atraviesa el cristal y trasmite el color de la gema a su alrededor se produce un campo  luminoso capaz de transmutar en positiva cualquier vibración negativa.



  Aunque no hayamos desarrollado la sensibilidad necesaria para captar las energías curativas de los cristales, estos seguirán ejerciendo su influencia sobre nosotros. El simple hecho de que haya un cristal, en un ambiente ejercerá su influjo aunque nosotros de forma consciente no nos demos cuenta seremos afectados de manera subliminal. Por lo que si lo deseamos podemos regalar cristales incluso a aquellas personas que no tengan ningún interés ni tengan ninguna fe en sus propiedades, ya que aun así, les beneficiaran sus propiedades.

  Los cristales y minerales pueden llevarse de diferentes maneras, las joyas son una de las mas comunes.  En la actualidad hemos perdido prácticamente todo el conocimiento de las autenticas motivaciones de la joyería. Originariamente cada tipo de cristal se llevaba puesto para que transmitiera una energía especifica a su portador.

  Desde el mismo momento que el hombre tomo conciencia de si mismo empezó a adornarse con piedras. Los egipcios utilizaban el lapislázuli, la cornalina, la malaquita, en Mesoamérica se utilizaban las esmeraldas y obsidianas, en China el jade, los indios norteamericanos la turquesa azul, en el Tíbet la verde etc.

  Todas estas civilizaciones conocían perfectamente el poder de las piedras y las aplicaciones en que podían resúltales beneficiosas.  Se llevaban en los dedos para canalizar ciertas energías e influencias. Con los rubíes y cristales rojos se utilizaban para despertar y estimular el intereses sexual (un ejemplo conocido por todos son las famosas las bailarinas de vientre de oriente que suelen colocarse un rubí en el ombligo). Los buscadores espirituales se colocaban piedras en el tercer ojo para estimúlalo, también se llevaban colgantes sobre el pecho para estimular el chakra corazón infundiendo a la persona  amor y compasión, en los pendientes estimulando sus conexiones con el resto del cuerpo, etc.

  Hoy en día hemos perdido prácticamente todo el conocimiento de las autenticas motivaciones de la joyería. Originariamente las gemas se llevaban puestas para que transmitieran una energía especifica. 
Cuando los cristales se llevan conscientemente con un propósito se convierten en  poderos talismanes  que fortalecen a su dueño. La energía de los cristales y joyas se funde con el campo electromagnético del ser humano. Las vibraciones de sus colores penetran en el aura y al aumentar las frecuencias de color estas disuelven las energías negativas y permiten una mejora de la fluidez en nuestro campo energético, incrementándose la  fuerza luminosa a nuestro alrededor proporcionando  poder y equilibrio.

  Las joyas no solo sirven para que disfrutemos de su belleza sino  también para que conscientemente nos aprovechemos de sus propiedades  sanadoras y otras cualidades que encierran. Estos pequeños tesoros todos especiales y únicos se acaban convirtiendo en objetos íntimos de poder, facilitando una visión clara de  nuestros  entorno espiritual e impulsándonos hacia nuestros éxitos personales.


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